“Déjala Morir”, un manual para los cachacos de como hacer una novela costeña.

Luego del estreno de la nueva novela del canal caracol “Los Morales”, que relata la vida del fallecido cantante vallenato Kaleth, los televidentes han comparado la producción de Telecaribe “Déjala Morir” con la manera de recrear historias costeñas por parte de los canales privados nacionales.

Déjala Morir se convirtió en un hito cultural para ser referente desde ahora en la narrativa audiovisual que muestra la caracterización del ser Caribe.

No impostada como suele suceder en otros medios comerciales, sino en la representación natural de la expresión caribeña como sucedió en este caso, con un elenco nativo talentoso, versátil, profesional y revelador al mando de Alessandro Basile Lemaitre (hijo del recocido cineasta italo-colombiano Salvo Basile) y la actuación estelar de la también cartagenera Aida Bossa (Noris, en la novela Celia de RCN), que encarnò a la plañidera y cantaodora de bullerengue Juana Emilia Herrera, la Niña Emilia, más la presencia de un maestro de arte dramático como Ramsés Ramos (Néver, en Retratos en un mar de mentiras), constante y disciplinado, empeñado en que así como se hizo en Déjala Morir, esta tierra puede relatar sus propias historias.

Frente a los cada vez más deprimentes canales privados nacionales que llenan a los colombianos de historias de niñas prepagos, sicarios, narcos, o de falsos espectáculos de mujeres supuestamente bellas aspirando a ser top model o superhéroes ambiciosos y egocéntricos o novelas con diferentes escenarios, pero con la misma trama truculenta de fondo, regocija que un canal regional como Telecaribe lograra una producción de alta calidad.

Déjala morir consiguiò también expresar la forma de ser de los hombres y las mujeres caribes, alegres, habladores, mamadores de gallo, pero dispuestos a la tarea ardua de vivir.  El ser caribe no se reduce al tomador de ron que pretenden los libretistas del centro. La niña Emilia, con su espontaneidad y alegría, sortea los momentos más difíciles de  la vida y logra darle su sello a la historia de la cultura del Caribe.

Y ese caribe que se reflejó en la miniserie que al mismo tiempo que drama fue comedia, documental y musical (como la vida misma que se desarrolla en todos los géneros de la Literatura) lo hizo de manera auténtica. No se trataba de representar a un caribe que a todas luces se ve artificial, falso, “acachacado”.  Allí  se expresó en su gestualidad, en la forma de vestir y cantar, en el lenguaje  que a chorros expresaba las alegrías y tristezas de la vida.

“Déjala Morir” que para muchos fue un manual para los productores del interior del país de cómo debe hacerse una novela costeña da en el clavo justo cuando la nueva producción del canal Caracol “Los Morales” ha sido fuertemente criticada en redes sociales por su bajo contenido.

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