EFECTIVAMENTE ARIAS NO ROBÓ

Por: Santa paloma de San Ramón.

Si, doctor URIBE, sabemos que Arias, como la mayoría, de sus auxiliadores, manos derechas, secretarios, chuzadores, salteadores…, en fin, su nutrido grupo de buenos muchachos que están presos, investigados y/o huyendo, no se «aprovecharon» con inmediatez de los dineros saqueados o los torcidos que hicieron; ellos tenían su proyecto político, ilusión o esperanza de vida, puestos sobre las promesas del diablo, que unas cuantas migajas les echó, para después dejarlos a su suerte en las cárceles y en las guaridas donde se encuentran actualmente los forajidos; de hecho, ni Arias, ni María Hurtado (chuzadas DAS), ni Bernardo Romero, (secretario privado, también, preso), ni el dr Luis Carlos (excomisionado de paz) (fugitivo), ni el coronel Santoyo, jefe de seguridad del presidente, preso en Estados Unidos por tráfico de drogas (nada menos EL JE-FE DE SE – GU – RI -DAD DEL PRE- SI-DEN-TE, que entraba y salía, o sea, traficaba libremente por la casa de Nariño), ni Jorge Noguera, ni el mismo David Murcia, socio de sus millonarios hijos, Tom y Jerry, están disfrutando ni del dinero, ni del cumplimiento de las promesas, porque así, literalmente, paga el diablo a quien bien le sirve.

Sabemos que todos ellos, simplemente, cumplían órdenes suyas, entre ellas la que le dió a Arias de despacharle a usted solito para el Ubérrimo, la bicoca de 3.500 MILLONES en subsidio para el pobre viejecito, y lo mandó dónde los Dávila y los Silvestres y los Ponchos y los que no fueron Ponchos, a repartir esas platas que eran para los pobres.

No se preocupe, doctor Uribe, sabemos que ellos, en cierto modo también son víctimas de una «clase», una «Secta», que no solo ha impuesto un gobierno TRAQUETO, sino, peor aún, ha impuesto en Colombia la subcultura traqueta, la de las prepagos, la del sicariato, la extorsión y el dinero fácil, y sabemos que usa a sus gratuítos, arrodillados, vasallos y serviles seguidores, para satisfacer su descomunal codicia, dejándolos después pagar por los delitos cuyo autor intelectual siempre ha sido usted; y mientras ellos se pudren en las cárceles o viven una vida de zozobra, de forajidos, usted disfruta de los fruto$ del «trabajo» realizado por ellos al pie de la letra, tal como usted se los ordenó.

Ahora sólo le toca simular que usted sí está preocupado porque ellos no estén en tal situación, para que ellos no se enteren de que simplemente son los chivos expiatorios, mientras la cabeza maestra anda por ahí rondando a los que les ve el talante de ambiciosos, pero sobretodo la cara de idiotas, como a Duque, y los entrena en sus menesteres y luego los conduce al patíbulo. Y en ese cuento de disimular, usted usó para ello a otro servil, tontarrón y arrodillado sacamicas suyo, el patético payaso Pacho Santos, a sabiendas de que iba a hacer el más absoluto ridículo ante los greengos, ante quienes lo envió con una carta escrita por usted, porque el pobre Pacho no da para eso, pidiendo la libertad de Arias, sabiendo de antemano que más demoraría un merengue en la puerta de un colegio, que los greengos en despachar a «Pachito» con su cartita, como en efecto sucedió. Todo esto mientras usted vocifera a los 4 vientos que «ARIAS NO SE ROBÓ UN PESO». Primero, porque usted necesita convencer a Arias de que usted está con él, que no lo ha dejado solo y que lo está defendiendo a capa y espada, porque usted necesita a Arias calladito, no desesperado, y ahí con migajitas lo va redomando, arte en el que usted es perito. Y segundo, porque usted necesita convencer al resto de sus lacayos de que usted los defenderá en caso de que caigan en desgracia por obedecer sus órdenes. Y, en general, usted, que en otrora se creía invencible, necesita que su populacho emberracado e ignorante siga atolondrado, creyendo que su Secta mafiosa-psiquiátrica-demoníaca, son algo semejante a una «tropa de héroes, casi ángeles celestiales… dirigidos por el iluminado mesías que es el doctor Uribe».

Y sea serio, por una vez en su vida: DEJE DE ESTAR CONFUNDIENDO A TANTO CONFUNDIDO, QUE TIENE AL PAÍS JODIDO CON SU APELOTARDAMIENTO. Madure y deje su manía de CULPAR A SANTOS HASTA DE LA MUERTE DE SU MADRE, porque bien sabe usted que quien mandó a la cárcel a ARIAS, fue su amiga, ahora cómplice y socia, VIVIAN MORALES, quien, en su condición de fiscal general para la época, solicitó la medida de aseguramiento y expidió la ORDEN DE CAPTURA contra ARIAS. Y fue su amigo, socio y cómplice del CD, ALEJANDRO ORDÓÑEZ, quién en su calidad de Procurador, sancionó e inhabitó a Arias, matándolo políticamente. Entonces, ¿a quién quiere convencer de que que es Santos quien lo tiene en la cárcel y en la mierda, cuando claramente fueron usted y sus cómplices de banda quién lo llevaron a dónde está? ¿Acaso pretende convencer a Arias? Él no es tonto y ya ha debido captar que simplemente lo dejaron a su suerte, sobretodo después de que premiaron a sus verdugos enviándolos a la embajadas de París y la OEA, mientras él y su familia se pudren y la desesperación empieza a notarse en sus comunicados. Por eso la ridícula cartita del mandadero Santos fue como un dolex para aplacar una sífilis.

Ah, doctor Uribe, yo sé que Carlos Gaviria, qepd, dijo una vez que usted había sido un alumno promedio, o sea, mediocre, en su clase de derecho constitucional en la universidad de Antioquia, (sí, esa misma, la pública, de la que usted se benefició, siendo rico, pero que ahora le quiere arrebatar a los pobres), sin embargo, la verdad sea dicha, su diploma de abogado, al igual que su declaración de renta, parece un secreto de Estado, porque no hay quien dé fe de haberlos visto; no obstante le doy el beneficio de la duda; pero, en mi condición de supuesto colega mío, que dice usted que es, abogado, no puedo despedirme sin antes aclararle un punto crucial de derecho: en el caso de Arias, el no hurtó, como usted bien lo afirma, porque, en primer lugar, el delito que él cometió es uno contra la administración pública, no se trata de un atraco, ni nada de eso que a usted le atrae; en segundo lugar, el sujeto activo, es cualificado, o sea, que quien cómete este delito, debe tener, indefectiblemente, la específica condición de ser funcionario público o alguien que por razones legales, actúe en calidad de tal, de manera, doctor Uribe, que el o los delitos que cometió su amigo y cómplice Arias, fueron el de PECULADO, aclarándole que dentro de este tipo penal hay varias modalidades: peculado por aplicación oficial diferente, peculado por extensión, por uso, etc, amén de otros delitos que cometió Arias, relacionados con tráfico de influencias, sobornos, etc. De manera que ya sabemos que Arias «no fue un ladrón que se robó un peso», como usted bien lo afirma y tal como la Corte jamás ha acusado ni sentenciado a Arias porque «se haya quedado con un peso» de la canallada que le hicieron a los campesinos. Pero, los 37 millones restantes, o sea la mayoría de los colombianos, que no pertenecemos a su redil, tenemos claro que no es más que un bandido, lambón y vasallo, que esperaba el pago de su pillería, con la presidencia que usted le había prometido, pero ya sabemos que usted no es gallero para que tenga que respetar su palabra, y que así como dice una cosa dice la otra.

Quedó claro: ARIAS NO ES UN LADRÓN (ojalá sólo fuera eso), es peor: es un cómplice de la mafia asesina que saquea nuestro país y merece mucho más que 17 años de prisión por haberle arrebatado a Miles de familias campesinas el pan de su boca, para entregárselo a multimillonarios como usted. ¿Le parece poco semejante infamia? ¡Un Robin Hood, pero al revés! ¡Qué tal!

Entonces, la próxima vez que vaya a repetirle la lección a sus uriloros, dícteselas completa: ARIAS NO ES UN LADRÓN, PERO ES UN DELINCUENTE Y DE LA PEOR CALAÑA, porque le rapó el sustento a Miles de familias pobres y necesitadas, para entregárselo a gentes adineradas que no necesitaban la ayuda del Estado. Y usted, señor Uribe, como expresidente que es, con facultades de presidente, debe ser el primero en dar ejemplo, dejando la sonajilla esa tramposa de que «ARIAS no se robó un peso», porque todos sabemos que el cabrón robó para usted, como han robado y matado todos los cabrones lacayos que han robado y asesinado por usted y que después usted deja tirados por ahí, a su suerte, en las cárceles o en los cementerios. Así que como senador, mínimo, está en el deber ciudadano de respetar la institucionalidad y está en la obligación de reprochar todo acto delincuencial, criminal, venga de dónde viniere.
He dicho

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