Las familias que se han adueñado del departamento de Sucre

“Esas personas enraizaron un detestable acaparamiento de todo lo que concernía al estado político, económico, social y cultural que engendró el nepotismo”

Desde la fundación del departamento, el 18 de agosto de 1966, Sucre ha sido manejado por unas cuantas familias, entre las que podemos nombrar, los Guerra Tulena de la Espriella, los Pérez Santos, los García Romero y los Merlano Fernández Quessep.

Esas familias enraizaron un detestable acaparamiento de todo lo que concernía al estado político, económico, social y cultural, que engendró el nepotismo para darle nacimiento a la miseria, el desgreño y el abandono, donde nos identifican, no por lo bueno, sino por lo malo. En Sucre se cayeron las corralejas con más de tres mil muertos y cien mil lisiados y no pasó nada, en nuestro golfo de Morrosquillo mataron a “Gacha” y no por eso se nos conoce, más bien por los embolatados siete mil millones de pesos de la regalías, de los quince mil millones, que se destinaron para hacer obras de protección y control de la erosión costera, manejados por el hermano del representante a la cámara por Sucre, José Carlos Mizger. Nuestra mojana es la caja menor de ‘cachacos’ y ‘costeños’ para robarse los dineros de los impuestos. Pero para que se desarrolle esa característica  de la politiquería tradicional es necesario el nepotismo y como ya todos sabemos, para que a ese monstruo le salgan las siete cabeza del mal, requiere impulsar, colocar o imponer a los familiares o parientes de los corruptos en importantes cargos públicos para que disfruten de la miel y las prebendas, saqueando a mansalva el erario público.

Cuando se dieron los últimos resultados electorales, no izamos por completo las banderas, lo hicimos a media asta y todo resultó como lo pensamos, de poco sirvió que el departamento tuviese cinco senadores y tres representantes a la Cámara, pues vamos de mal en peor. Todos los indicadores, tanto, económicos, como políticos, sociales, culturales, deportivos, religiosos, de la ética y la moral, en el departamento son deficitarios.

Retomando el tema del nepotismo, podemos mencionar en Sucre a la familia Merlano Fernández Quessep, que ha anquilosado en diferentes escenarios a sus familiares. La cabeza visible es el ex senador Jairo Merlano Fernández, el primer político en el país en caer por el cuento de la parapolítica. Antes de ser senador fue dos veces alcalde de Sincelejo, En el Senado, lo sucedió su hijo Eduardo Carlos, destituido por la Procuraduría, famoso por el eslogan del siglo “¿…Ud., no sabe quién soy yo…?. En el orden del árbol le sigue su hermano, Jaime Merlano Fernández, también ex alcalde y sancionado por la Contraloría general y debe reintegrar más de 700 millones de pesos por sobrecostos en la compra de los terrenos de la laguna de oxidación. A estos dos los remplazó en la alcaldía su primo Jairo Fernández Quessep, el peor mandatario que ha tenido la ciudad e toda su historia, quien fue Representante a la Cámara y también destituido por la Procuraduría.

A éste hermoso escenario del nepotismo, le agregamos el actual alcalde de Sincelejo Jacobo Quessep, primo de todos los anteriores y como si fuese poco, el nuevo presidente del concejo es Daniel Merlano, hijo del ex alcalde Jaime y primo del actual, Jacobo y el segundo vicepresidente es Aris Harvey Ramírez, cabeza de lista del incipiente grupo “Movida por Sincelejo” que su fundador e ideólogo es el ex senador Jairo Merlano.

Pero todavía faltan algunas ramas, El actual senador Mario Fernández Alcocer, es sobrino y primo de todos ellos y el segundo vicepresidente de la Asamblea (2016) es el diputado Jorge Hernández Merlano y el recién electo y sin poder posesionarse nuevo gerente de “Plan de Aguas en Sucre, Juan José Merlano, hijos, de otros Merlano Fernández, y primos entre sí, y para que todo quede en familia y no se investigue absolutamente nada, el ex procurador regional Guillermo Merlano, es el jefe de control interno de la alcaldía. Hay otros Merlanos Fernández Quessep, como el hermano del ex alcalde Jairo Fernández, Antonio “Pipo” Fernández, quien se desempeña como director administrativo de la fiscalía en el departamento de Córdoba.

Ellos a esto no lo llaman NEPOTISMO, es solo PODER.

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