PÁRALE BOLA AL PARA

Por: Henry Gomez Zarate

El puente caído era técnicamente innecesario en su relación costo/beneficio y por tanto sus víctimas mortales en vano. Una obra aprobada por Uribe, que en vez de perseguir ahorrar 5 minutos de viaje, pudo representar oportunidad de vida para miles de niños si se hubiesen hecho 10 inmensas escuelas. Una obra ejecutada acorde con la lógica mafiosa de un estado para-neoliberal, es decir, guiada por el interés de la máxima ganancia, es decir, atestada de corrupción.

Hasta la corrupción tiene un punto de equilibrio (“sus justas proporciones” decía Turbay). Ahora se pierden los 75 mil millones y el tiempo de los viajeros. Y se tiende a pensar que, derrumbada la obra, la corrupción nos deja en el punto de inicio: no es cierto. Al margen de los muertos, que ya es mucho decir, significa un retraso enorme, que no ven quienes no quieren mirar y quienes son incapaces de proyectar un país con arreglo a la satisfacción de las necesidades sociales (piense no más que lo que se derrumbó no fue un puente innecesario sino 10 escuelas para cientos de generaciones sucesivas, si es que las escuelas se construyen bien y no se atraviesa la corrupción)

En los estados mafiosos para-neoliberales, las autoridades son de bolsillo: no habrá fiscal, procurador o autoridad competente que ofrezca respuesta objetiva y oportuna. En las mafias para-neoliberales las autoridades son de bolsillo.

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