PRUEBAS A CIELO ABIERTO

Por: Henry Gómez Zárate

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Quien tenga un juicio desprovisto de mala fe o de disonancia cognitiva, ve a cielo abierto las pruebas de la captura mafiosa del estado y de la cultura paramilitar social, ahora con desvergonzado encono en épocas electorales.

Los voceros del paramilitarismo armado (Hnos Castaño, Mancuso, Jorge 40, etc) siempre esgrimieron que su violencia perseguía evitar la llegada del “comunismo”, aparejado al triunfo de las guerrillas. Desde esa perspectiva definían como “comunistas” y “guerrilleros” a todo lo que se opusiera a su agenda de control político, social y económico.

Pues bien, ahora en campaña, hacen lo mismo los voceros de una suerte de paramilitarismo histórico, cultural y político (en el Centro Democrático, Cambio Radical, Conservatismo y Ordoñismo) trazando una línea divisoria artificial, con la que de un lado quedan ellos como defensores de la “libertad” y del otro los “guerrilleros”, “simpatizantes de las Farc”, “comunistas”, etc, arropados por un manto de lodo facista que en Colombia ha autorizado siempre variadas formas de eliminación.

Piensen ustedes: si en veredas, pueblos y ciudades en que sentó sus reales el paramilitarismo armado había también terratenientes, grandes comerciantes, politicos y autoridades civiles y militares que compartían el mismo marco de calificaciones y valores de la línea divisoria: que puede esperarse de esta cohabitación en yugos ideológicos igualados?

Eso explica por qué era (y aún es) potencial objeto de eliminación simbólica, jurídica y física todo el que se opone a la agenda social, económica y política que legó el envolvente paramilitarismo. A la final, esa tramposa calificación de “comunista” y “guerrillero” a todo lo que actúa como verdadera oposición hace que la eliminación sea contada como sanidad pública.

En un contexto así, deliberadamante macartizador, facista y azuzador de odios, en el que los valores del paramilitarismo se han vuelto cultura: puede alguien pensar en serio que solo había tolerancia u omisión del estado y otros actores frente al paramilitarismo armado? No se trata de algo más profundo que vincula al paramilitarismo cultural y político de hoy con una sistemática complicidad con el paramilitarismo armado de ayer, en el mismo y eterno juego de purga politica y social de opositores?

Así las cosas, decir que la extradicion de los cabecillas del paramilitarismo armado por parte de los representantes del paramilitarismo institucional y politico es una muestra de justicia y no una vendetta entre ámbitos distintos de este fenómeno (en función de la ocultación de la verdad que los engrana, la omertá) es demasiado inocente y estúpido.

No nos equivoquemos: los cabecillas del paramilitarismo armado fueron extraditados, pero precisamente por eso y porque nos fue negada la verdad sobre la anchura y profundidad de su entorno cómplice, fue que nos quedamos con los representantes del paramilitarismo cultural y político, quienes prevalidos de su impunidad histórica agitan el mismo marco de valores en los discursos de campaña de sus candidatos.

Salvo ellos, los demás quedamos tras la línea divisoria y los candidatos Fajardo, De la Calle y Petro no son más que extensiones de la guerrilla, que encarnan enmascaramientos del mismo paquete comunista. La cultura paramilitar extendida hace hoy a cielo abierto lo que antes a escondidas hacia el Das.

En los medios, las redes y en el ambiente (cultural paramilitar y facista) hay una cacería de “comunistas” y “guerrilleros”. La regla básica de salvación es ser de ultraderecha (la superioridad nazi), todo lo demás peligra.

El día de las elecciones verás a muchedumbres votando a mafias politiqueras, clientelistas, corruptas y cubiertas de inconfesada complicidad paramilitar, tan solo por un prurito anti-guerrilla y anti-comunista que sólo existe en sus cabezas, mientras la vida real los arrolla. Esa es Colombia.

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