QUE GRAN PELIGRO

Por: Henry Gómez Zarate

Llaman a indagatoria a Uribe y contrario a los que actúan lo político con primacía de emociones primarias no es un motivo de alegría. No se abre juicio en su contra, tampoco ha sido condenado, solo se abre indagatoria. Tal vez hasta sea solo un paso para guardar apariencias de imparcialidad, pero vaya que constituyen todo un peligro los efectos que desataría una justicia efectiva frente a quien representa a todo el entorno cómplice del paramilitarismo, con sus incursiones en el narcotráfico y el despojo violento de tierras.

No me cuento entre quienes quieren a un Uribe preso. Lo quiero vencido por la verdad en un tribunal que la premie con flexibilidad de las sanciones. Eso sería muy útil en muchos sentidos:

1) Se detendría el baño de sangre contra todos los que se han mostrado dispuestos a ofrecer esa verdad, a purgar sus demonios.

2) Uribe y el uribismo delincuencial se verían obligados a enfrentar el sentimiento de fondo que motiva ese barbarie eliminadora: la vergüenza

3) La verdad sobre las responsabilidades cómplices con el paramilitarismo a que hacemos referencia, seguramente tendrían un efecto muy bajo en la COMPLICIDAD MORAL PARAMILITAR que abunda a nivel nacional pero dejará una lección histórica ejemplarizante para el mundo en vista que el referente más cercano de apoyo moral a la barbarie se ha perdido de vista (el nazismo)

4) La desuribización por cuenta de la verdad ocupará el lugar de la des-nazi-ficación como modelo contra la perdición de la viabilidad moral de los pueblos. El uribismo y su horror no dejarán de tener empatías nacionales por sus vínculos sólidos de odio con la ciudadanía pero no será tan exhibido por razones de vergüenza.

5) Por último, quienes han mordido el anzuelo con la idea que la paz vendría de la mano de la aplicación de una justicia vengativa (única y exclusivamente contra los enemigos) aprenderán del verdadero valor de la verdad a efectos de la reconciliación luego de un conflicto y sabrán de todos los dispositivos de manipulación emotiva y de destrucción legal y física con que han pretendido eliminar a sus fuentes. Ya no habrá inocentes en ningún nivel, ni en el de los directamente implicados ni en el de los avaladores morales del ocultamiento.

Todo paso adicional de la justicia ordinaria más allá de la garantía impune de que goza Uribe será generadora de violencia, que ya es mucho decir en el actual momento de carnicería contra los lideres sociales. Que gran peligro.

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