SIN AGUA EL DESARROLLO NO FLUYE

El problema de la falta de agua potable en la ciudad de Sincelejo es de nunca acabar, a pesar de los miles de millones pesos invertidos no se ve ningún avance, situación que tiene desesperados a muchos comerciantes principalmente de la zona centro.

 

Son hasta 8 días los que les toca esperar que les llegue el preciado líquido, lo que los ha llevado a tener que abastecerse con pimpinas de agua que tienen un costo entre 500 y 1.000 pesos cada una, incrementando sus costos de operación, razón por la cual algunos propietarios de negocios les han tocado cerrar sus establecimientos.

Fue mucha la expectativa que se generó con la entrega de la prestación de este servicio a Aguas de la Sabana (Adesa), operador privado en el que se cifraron las esperanzas de tener un óptimo servicio, pero solo han sido promesas no solo de los gerentes que ha tenido la empresa, sino de los alcaldes de turno.

El mandatario de los sincelejanos, Jacobo Quessep Espinosa, en campaña le prometió a sus coterráneos quitarle el contrato a Aguas de la Sabana, pero todo indica que esto quedará en solo eso, promesa de campaña. Ya han pasado 17 meses de su mandato y no se ha pronunciado al respecto, a pesar del claro incumplimiento de las obligaciones contractuales que adquirió Adesa con los sincelejanos.

“A mí me toca comprar todos los días 4.000 pesos de agua, de lo contrario no podría hacerle aseo a mi negocio y mucho menos utilizar el baño, sin embargo, me llega la factura puntual todos los meses por 120.000 pesos, le he solicitado a esta empresa que considere mi situación y no me resuelven nada”, expresó el comerciante Fernando Díaz, propietario de un establecimiento comercial ubicado en la carrera 20 del barrio Ford.

Así como Fernando se encuentra también el minorista Juan Salgado, quien se suministra de agua potable a través de las pimpinas que le surten vendedores. “Llevo 9 años con este negocio y siempre me ha tocado comprarle el agua a los carretilleros, aquí es nula la prestación de ese servicio”.

Ante esta situación, son muchas las empresas las que han tenido que irse de Sincelejo, por ejemplo, gaseosas Postobón que producía sus bebidas en la planta de su propiedad ubicada en la carretera Troncal de Occidente, se fue para Montería, quedando sus instalaciones como bodegas y muchos de sus empleados sin trabajo.

Así las cosas, es imposible que se dé lo que Aguas de la Sabana expresa en su slogan, fluye el desarrollo, sin un servicio público vital no se podrá impulsar el progreso a través de la llegada de nuevas industrias que generen empleos e ingresos por impuestos a las arcas municipales.

Es hora de que los organismos de control, la clase política, agremiaciones e incluso el Gobierno Nacional, evalúen la labor que viene desempeñando Aguas de la Sabana y determinar si vale la pena o no continuar con esta empresa que no ha podido mejorar en algunos sectores las condiciones de vida de los habitantes de Sincelejo.

 

Fuente: Lavoz.com.co

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