VIVIAN MORALES PELANDO EL COBRE

Por: Henry Gómez Zarate

Cualquiera que desee buscar cuáles son los efectos reales de la instrumentalización de la religión en asuntos de política no tiene que elevarse a los cielos ni pedir a Dios que le revele. El asunto es de este mundo y verificable en los anuncios y decretos del César.

Cargos públicos de alto turmequé: curules, encargos diplomáticos en el extranjero, contratos millonarios… en fin, se han vuelto “bendición” de las familias pastorales (no es que las bendiciones fluyan hacia el pueblo, en eso se parecen mucho a los políticos con que se unen).

Pues bien: ha sido anunciada Vivian Morales como ministra de educación del entrante gobierno, a pocos días de haber desmentido a través de un video, un audio que la sindicaba junto a otros de su especie, de estar traficando con la fe. Primero cae un mentiroso que un ladrón (aunque hayan mentiras cuyo nudo desatan un fraude).

Más allá de ese anuncio o del derecho a ocupar un cargo público, me pregunto: qué méritos tiene Vivian Morales para ocupar precisamente ese cargo? No es lógico que, así como a la salud la deban dirigir los médicos más encumbrados, a la academia la dirijan los académicos más destacados? No había dicho Duque hace apenas una semana que todo el concierto para delinquir que se sumó a su campaña no obedecía a la lógica de reparto del pudín burocrático si no al mérito? Primero cae un mentiroso que un ladrón (aunque hayan mentiras cuyo nudo desatan un fraude).

Será que tienen en mente seguir azuzando miedo con la imaginaria llegada de la “ideología de género” a las escuelas en nombre de la muy real captura burocrática del estado? Bajo este mismo razonamiento, resulta incluso contraproducente la designación de la inexperta Vivian Morales en temas de educación puesto que esa inspección de la colonización ideológica bien podría llevar a la comunidad atea a exigirle disposiciones contra toda intromisión ideológica religiosa en escuelas públicas legalmente laicas. (Eso de hacer oraciones o llevar sacerdotes o pastores como parte de las actividades formativas).

El hecho concreto es que la educación pública sigue manga con hombros porque nunca resulta direccionada por quienes a partir del mérito demuestren una vida con dedicación y producción en el sector.

Así venimos hace 100 años.

(Sobre el tal Oswaldo Ortiz hablaremos más adelante, no hay que esperar mucho)

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